|
Un día como hoy, hace ya 72 años, se proclamó la Doctrina Panameñista, quedando así consignada por siempre en las páginas de nuestra historia como la enunciación clara de un sentimiento de patria con el que todos, indistintamente, nos podemos identificar. Hoy los panameñistas conmemoramos juntos esa histórica fecha, con la convicción firme de que el destino de nuestra nación ha quedado ligado por siempre, y desde entonces, a la palabra de ese evangelio político que llamamos panameñismo. Es justo y necesario hacer un alto y reflexionar hoy sobre nuestro papel en el devenir político de este país, concientes de que la Doctrina Panameñista debe vivirse y no sólo enunciarse; que cada uno de nosotros está llamado a conocerla, practicarla y difundirla; que aquellos miembros que hoy ocupan o han ocupado cargos públicos sin encarnar puntualmente nuestra fe política dejan de cumplir una misión histórica y que la sentencia del olvido caerá sobre ellos como un pesado manto.
Y es que la misión de todo panameñista es no olvidar jamás la expresión sencilla, pero vital a la vez, de todo aquello que nos une en una sola fe política llamada panameñismo, un pensamiento que proclama el despertar y la conciencia del panameño, que siembra sólo aquello que nos une y nunca lo que nos divide, que lucha constantemente por lograr, algún día, la participación equitativa y justa de hombres y mujeres por igual en la vida política de la nación, la educación de un pueblo a través del enaltecimiento del trabajo y nunca por medio del paternalismo ciego que encadena al hombre a la miseria y la mendicidad en vez de sembrar en él el sentido digno de su propio esfuerzo, que lucha contra la pobreza y persigue, sobre todas las cosas, el afianzamiento constante y progresivo de una política estatal que la erradique y que busca, finalmente, rescatar a nuestro pueblo de las garras brutales de los intereses creados que a diario que pretenden erradicar todo valor cívico de nuestra conciencia colectiva. Arnulfo Arias O. Defensor de los Miembros Partido Panameñista |